No temas, confía en Dios

Vivimos en un mundo de ritmo acelerado, en el cual hemos llegado a esperar respuestas instantáneas a cada deseo o necesidad, pero Dios no obra de esa manera. Él jamás está apurado. El tiempo en que Dios actúa es perfecto, aun cuando para nosotros parezca estar desastrosamente atrasado. Cuando nada de lo que nos sucede tiene sentido, cuando pensamos que las experiencias que estamos teniendo “no son justas”, cuando nos sentimos totalmente solos en la Sala de Espera de Dios, él simplemente nos dice: “Confía en mí.”

Deléitate en el Señor, y él te concederá los deseos de tu corazón.

Salmos 37:4